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"LA CULTURA DE LA LEGALIDAD EN LA ESCUELA"
Reinaldo Gil Vélez

Vivir sin leyes y/o no respetarlas equivale a vivir en una sociedad caótica, en la que la convivencia deja de ser pacífica, con cierta armonía y respeto. A lo  podríamos hacer una larga lista de ámbitos de la sociedad, donde la ley es letra muerta, dando lugar a una cultura de la ilegalidad, vista y vivida como cotidiana y normal, además generando su propio vocabulario picaresco: que la mordida, que el chayote, que la payola, que ahí nada más deme pal refresco, que tu asunto necesita un poco de aceite para que se mueva, por mencionar algunas, manteniéndose este tipo de cultura viva porque los ciudadanos lo permitimos, ya que  se ha convertido en un estilo de vida.

Por otro lado, concebimos el derecho como el conjunto de leyes que regulan las relaciones de los seres humanos en sociedad. En consecuencia, podemos definir la cultura de la legalidad como “la manera en que el derecho es conocido, difundido y acatado por un pueblo”.

No obstante, centraremos esta platica en el ámbito educativo, procurando abordarlo con cierto apego y desde la óptica de la cultura de la legalidad,  para lo cual, concebimos a la educación: “como el proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar”. La educación se sirve de preceptos, ejercicios y ejemplos con los que se desarrollan las facultades intelectuales, culturales, físicas y morales de las personas. Los valores tienen por lo general un proceso para su adquisición: conducta, comportamiento, hábito, actitud y manera de ser. La instrucción hace referencia a los conocimientos que se pueden adquirir por cualquier medio y sobre cualquier tipo de materias.

Es así como el siguiente cuestionamiento, tiene una respuesta multicromática, según quien la responda, solo que si se trata de dar una respuesta que satisfaga a estudiantes de cualquier nivel educativo tendríamos que explorar desde cuando se permite la interlocución entre los estudiantes y las autoridades o encargados de las instituciones.

Como alumnos, ¿a qué vamos a las escuelas?
a) ¿a estudiar para pasar el examen?,
b) ¿a estudiar para tener un certificado o titulo?,
c) ¿a estudiar para mejorar nuestras relaciones con uno mismo, con los demás y con el entorno?

Demos un vistazo al acontecer en la educación escolarizada: Todos sabemos cómo actúan los niños y las niñas a la edad entre los 4 a 6 años, por ello si observamos la metodología empleada en la educación preescolar, podría considerarse que sí existe pertinencia entre el modelo pedagógico y las situaciones didácticas de aprendizaje que practican con la edad de sus alumnos; reconociendo la pluralidad de las funciones de la escuela que no sólo instruye, también alienta la diversidad cultural entre los alumnos y logra favorecer las actividades a través de las cuales se va formando y afirmando su personalidad individual. Sin embargo, vale la pena cuestionarse si ¿En la educación primaria sucede lo mismo que en la de  preescolar? ¿Qué sucede en primer grado de primaria con respecto a la vida cotidiana del tercer grado del preescolar? ¿Cuáles son sus similitudes? ¿Cuáles sus diferencias? ¿Cuáles son las razones? Y ¿cuáles son algunos de sus impactos al término de la primaria?
Por ejemplo, en algunas de las situaciones cotidianas del ser humano como: lavarse las manos, asearse la dentadura, ingerir dieta saludable, hacer ejercicio, dominio de las emociones, limitar consumo de tabaco y licor, cuidar y respetar nuestro entorno, actuar con responsabilidad, respetar y aceptar a los que nos rodean,……).

En otras reflexiones prospectivas, por ejemplo: el Estado será incapaz de proporcionar una asistencia sanitaria adecuada si los ciudadanos no actúan responsablemente respecto de su propia salud o; los intentos de crear una sociedad más justa flaquearán si los ciudadanos manifiestan una tendencia crónica a la intolerancia de la diferencia o si, en general, carecen de sentido de justicia, o bien; no puede proteger el medio ambiente si los ciudadanos no están dispuestos a reducir, reutilizar y reciclar todo lo relacionado con sus propias elecciones como consumidores. En suma, sin cooperación ni autocontrol en estas áreas, la capacidad de las sociedades de cualquier régimen para funcionar con éxito disminuye progresivamente.

¿Qué sucede con la educación secundaria y bachillerato? ¿Se les permite por lo general a los estudiantes, elegir a sus representantes y los que aspiran a serlo elaboran propuestas en función a sus o a las necesidades, registran planillas, hacen campaña, realizan elecciones, respetan a quienes resulten electos y dan seguimiento, vigilan y evalúan la ejecución y resultados de estas políticas? ¿Existen situaciones didácticas donde los alumnos aprendan el ejercicio de la confrontación de ideas, el respeto a disentir y aceptar el consenso de las mayorías? ¿El Estado aspira a que el proceso de elecciones sean limpias y con amplia participación ciudadana? ¿Cómo el ciudadano común elegirá por quién votar?.

En consecuencia, la educación para todos, no estriba sólo en aprender hechos básicos relacionados con las instituciones y los procedimientos de la vida política (en lo que se enseña) sino también en el cómo se enseña. Desde luego, la escuela por sí sola no desarrolla las destrezas y las virtudes que se necesitan para una ciudadanía democrática, también implica a la familia, el vecindario, en todos los lugares donde convive el ser humano.

Dice Will Kymlicka 2003 que prácticamente en todo orden político, sea o no liberal y democrático, se necesitan algunas virtudes como el coraje y acatamiento de la ley, la capacidad de retrasar la gratificación personal o adaptarse a los cambios económicos y tecnológicos por ejemplo (podríamos decir que más que virtud es responsabilidad y una obligación ciudadana el acatar la ley). Otras virtudes, continua Kymlicka, más específicas de una democracia liberal como son el espíritu público, lo que incluye la capacidad de valorar la actualización de las personas que ocupan un cargo político y la disposición a implicarse en el discurso público; un cierto sentido de la justica y la capacidad de discernir y respetar los derechos de los demás, unida a la de moderar correspondientemente las propias reclamaciones; la civilidad y tolerancia; un sentimiento compartido de solidaridad o lealtad.

Lo que Stephen Macedo, referido en Kyrmlicka 2003, llama a esto la virtud de la “moderación pública”, la disposición a escuchar y a exponer las opiniones propias. Los ciudadanos liberales tienen que proporcionar razones para sustentar sus exigencias políticas y no limitarse a afirmar sus preferencias o a proferir amenazas. Por otro lado prosigue Kymlicka, tener sentido de la justicia no significa simplemente que no hagamos daño o que no explotemos de forma activa a los demás, implica también el deber de prevenir la injusticia, creando instituciones justas y consiguiendo que sigan siendo justas.

Bernard Lonergan por su parte refiere que en el actuar de un individuo está el atender (que la mente registre la información, funciones o datos importantes), entender (que la mente encuentre las relaciones de estas), comprender (que la mente encuentre las causas de las relaciones de las funciones, datos o información importante), juzgar (aquí el individuo emite juicios de verdad: sí o no me interesa actuar p. ej.) y, valorar (la mente emite juicios de valor, para decidir si actúa y actúa bien en lo que debe hacer p. ej.) y sólo así en este nivel su actuar puede considerarse ético; es decir para tener un nivel responsable en su desempeño debiera valorar su actitud, su saber y saber hacer.

Con estos elementos de discusión, conviene recordar aquí que: existen compromisos consensados mundialmente que forman parte de los compromisos renovados para garantizar una nueva versión educativa que satisfaga a todos los habitantes de nuestro país. Con los que podríamos iniciar un desglose de lo que para todos los educadores de este país representa o debiera representar la legalidad educativa.

En esta perspectiva creemos que el camino de una nueva cultura educativa, se inició en la conferencia mundial de Jomtien, Tailandia (marzo 1990). Lugar en donde se dieron cita, una pléyade de expertos y representantes de 155 delegados gubernamentales y 1500 participantes, UNESCO, entre otros. 

Donde manifiestan:
Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre Educación para todos, reunidos en Jomtien, Tailandia, del 5 al 9 de marzo de 1990, declaramos que:

1. Cada persona, niño, joven o adulto, deberá estar en condiciones de aprovechar las oportunidades educativas ofrecidas para satisfacer sus necesidades básicas de aprendizaje.

Estas necesidades abarcan tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (como la lectura y la escritura, la expresión oral, el cálculo, la solución de problemas) como los contenidos básicos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes) necesarios para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de su vida, tomar decisiones fundamentadas y continuar aprendiendo. La amplitud de las necesidades básicas de aprendizaje y la manera de satisfacerlas varían según cada país y cada cultura y cambian inevitablemente con el transcurso del tiempo.

2.- La satisfacción de estas necesidades confiere a los miembros de una sociedad la posibilidad y, a la vez, la responsabilidad de respetar y enriquecer su herencia cultural, lingüística y espiritual común, de promover la educación de los demás, de defender la causa de la justicia social, de proteger el media ambiente y de ser tolerante con los sistemas sociales, políticos y religiosos que difieren de los propios, velando por el respeto de los valores humanistas y de los derechos humanos comúnmente aceptados, así como de trabajar por la paz y la solidaridad internacional en un mundo interdependiente.

3.- Otro objetivo, no menos esencial, del desarrollo de la educación es la transmisión y el enriquecimiento de los valores culturales y morales comunes. En esos valores asienta la sociedad su identidad y su dignidad.

4. - La educación básica es más que un fin en sí misma. Es la base para un aprendizaje y un desarrollo humano permanentes sobre el cual los países pueden construir sistemáticamente nuevos niveles y nuevos tipos de educación y capacitación.

Pero, veamos que sucede en las escuelas de los distintos niveles educativos ante los siguientes cuestionamientos: ¿Existe atención adecuada en el mobiliario para un alumno (a) que escribe con la mano izquierda? De aquí desprendemos otro cuestionamiento ¿se aplican estrategias específicas de enseñanza de acuerdo a los estilos de aprendizaje? De acuerdo a la dominancia cerebral, se distinguen algunos tipos de estilos como: el impulsivo relacionado con el sintético o global (hemisferio derecho) y el reflexivo, relacionado con el local o analítico (hemisferio izquierdo) y, según las tendencias del autogobierno mental: estilo conservador o liberal. O de acuerdo a la postura o actitud del aprendiz: estilo activo o pasivo. O bien de acuerdo a las preferencias sensoriales: estilo visual, estilo auditivo y estilo kinestésico. También tenemos estilos de acuerdo a la personalidad: estilo convergente (deducción), el divergente (análisis concreto con imaginación y sentimientos) y el acomodador (orientado a la acción, con intuición y método). En resumen, concretaríamos en el estilo activo (acción, aventura), estilo reflexivo (valores, sentimiento), estilo teórico (orden, habilidades del pensamiento) y el estilo pragmático (toma de decisiones, utilidad).

Si sabemos desde la educación tradicional, que el ser humano debe desarrollar las áreas: afectiva, psicomotriz y cognoscitiva: ¿Existe atención diferenciada en educación física a alumnos (as) que presentan dificultades en su coordinación motriz? ¿Existe atención personalizada a los alumnos (as) de acuerdo a sus capacidades? ¿Porqué hacer un examen que trata como tabla raza a todos los alumnos? En una región indígena, ¿existen realmente escuelas que se caractericen por hablar esa lengua en sus actividades cotidianas? ¿Cuáles son las razones para que entre niveles educativos operen distintas metodologías en el proceso de enseñar y aprender de tal suerte que los alumnos (as) que transitan entre un nivel a otro sufran las consecuencias reprobando por lo general, durante los primeros semestres o cuatrimestres. Otras actitudes que se presentan ocasionalmente, como el favorecer con los que hay empatía, docente-alumno, con el color de la tez, con la amistad de sus padres, con los regalitos,…. ¿Podría considerarse que estas actitudes institucionales educativas están fuera de la realidad en que vivimos?

Al respecto, una de las obligaciones de la ciudadanía mínima dice Kymlicka es la no interferencia con los demás, es la virtud de la “civilidad” o de la “decencia”. Es la que guarda relación con el modo en que tratamos a los no íntimos con los que mantenemos un contacto cara a cara, es la no discriminación.

La escuela pública es laica dice Alain Touraine (1997), precisamente porque busca la heterogeneidad y la diversidad más que la unidad de tipo comunitario. Entonces se podría decir que una de las tareas básicas de la escolarización es preparar a los miembros de cada nueva generación para las responsabilidades que tendrán como ciudadanos; tales como a asumir una actitud de respeto así mismo, a sus semejantes y, a su entorno; asumiendo con ética el saber ser, el saber hacer, el saber actuar, el saber emprender y el saber convivir, entre otras.

Touraine refiere que no debe mantenerse la separación de la vida pública y la vida privada, la instrucción pública y la educación familiar, porque esta separación tiene un doble efecto negativo:
1° Porque socialmente, favorece a los alumnos (as) de medios sociales fuertemente constituidos, más apoyados por sus familias en su formación y proyectos. La escuela como la familia, deben combinar las expectativas de la personalidad con las responsabilidades ofrecidas por el entorno técnico y económico. Estas expectativas, continua Touraine, no se determinan únicamente por la cultura y la sociedad; se individualizan en una sociedad en movimiento que atribuye una mayor importancia a las historias de vida individuales, en la medida que estas se reducen cada vez menos a las trayectorias previstas por las instituciones. En este mundo en rápido cambio, el individuo debe contar consigo mismo en vez de dejar en la puerta de la escuela parte “privada” de sí mismo.

2° Porque la escuela al reducir su función de transmisión de conocimientos y su negativa a hacerse cargo de los problemas de jóvenes de frágil situación, reacios a aceptar las reglas y por lo tanto estigmatizados por el sistema escolar como malos alumnos o habitantes de una zona de riesgo, rechaza o margina a estos que posteriormente engrosan la estadística en otros ámbitos de la vida (porcentaje de analfabetos reprobados, desertores,….rezago educativo).

Y ¿Qué acontece en la educación superior tecnológica por ejemplo? ¿Existirá el mismo trato con un alumno que es zurdo? ¿Existirá el mismo trato en el proceso de enseñar con las diferencias en el proceso de aprender? ¿Sucederá la misma actitud tratando como tabla raza a los alumnos (as) en las actividades y en los exámenes?

En otro rubro, habrá que evitar la separación de la enseñanza general y la enseñanza profesional, aun cuando esta separación haya dado resultados positivos en Alemania. Sería peligroso dado que los estudiantes de nivel social bajo se orientaran a la enseñanza general y quedará reservada la profesional a los hijos de las categorías medias y superiores.

Y sobre este tema de separaciones, veamos que sucede con los alumnos en su grupo donde están “aprendiendo” la mayoría de aprendizajes escolarizados ¿Quién enseña y quien aprende? ¿Es realmente el docente el máximo exponente de los conocimientos y el alumno sólo el receptor? Si se asume que los alumnos aprenden en el aula ¿porqué los libros de consulta se encuentran en la biblioteca? ¿Por qué las computadoras con acceso a internet se ubican en la sala de cómputo? ¿Por qué se les veda el derecho a consulta durante la sesión de clase?

En este mundo globalizado y cambiante, la solidaridad y la interculturalidad son apremiantes, sin embargo, la escuela con una cultura tradicional promueve la marginación y el individualismo, el tu solo tú y evita el compartir, apoyar, solidarizarse con el otro. Vemos por ejemplo que en la escuela, el compartir conocimientos, actitudes o procedimientos, es copiar y por lo tanto se castiga esta acción; el resolver problemas sin que se comparta información o resolverlos prohibiendo a los alumnos (as) se auxilien con la consulta a distintas fuentes de información no es válido y la pregunta que cabe hacer ¿así se resuelven los problemas en la vida? ¿La resolución de problemas es sin preguntar a alguien o sin consultar fuentes de información? ¿Así formamos exitosos para su propia vida a los estudiantes?

Por otra parte, en la educación superior, existe el objetivo de alcanzar la combinación más elaborada posible de los proyectos profesionales y las motivaciones personales y culturales. Sin embargo, los dos universos separados: la escuela que define las posibilidades materiales, en especial profesionales que ofrece a la sociedad y concretamente al mercado del trabajo, y el que construye la cultura de la juventud, difundida por los medios masivos de comunicación. Por sí mismos ninguno de los dos universos en que participa el joven tiende a fortalecer su capacidad de elaborar proyectos personales.
Entonces si un joven asiste a educación superior en “x” carrera y no potencia en contrapartida al negocio de sus papás considerándolos como “clientes indirectos de la institución educativa”, ellos invierten en la educación y el negocio puede quebrar, necesita potencializarse con los conocimientos de su hijo como un servicio de vinculación y educación permanente) o al sector del giro productivo afín a su carrera, que de esta manera mejoraría el servicio, proceso o producto para ser más competitivo, mediante investigaciones, estadías y/o servicio social; y no conforma el alumno por ejemplo, su proyecto de vida como parte sustantiva de su tesis, entonces, ¿A qué asiste a la escuela? ¿Asiste sólo para conseguir un título? ¿Para eso invierte el Estado y las familias? La separación entre la cultura escolar y los problemas privados constituye de hecho un factor de des igualación, porque los alumnos que viven en las situaciones más difíciles son quienes necesitarían que la escuela los ayude.

A manera de conclusión.
Si los docentes no quieren definirse más que por la disciplina que enseñan, sin  reflexionar en grupo sobre los problemas de la clase en la que trabajan y sobre los de la escuela en su conjunto, los resultados de los alumnos serán peores que si aquellos establecen comunicaciones activas entre sí, con sus alumnos y con sus directivos. Es decir, si no existe un trabajo de academia para realizar un análisis de relación de temas y contenidos de manera longitudinal para ver la pertinencia, entre otras; y si no existe un análisis transversal de temas y contenidos para ordenarlos de manera coherente y pertinente entre asignaturas y así discutir y definir qué practicas puede el alumno (a) durante el semestre o cuatrimestre, realizar fuera de la escuela como parte de la extrapolación de lo aprendido en diferentes situaciones de la vida, entonces seguiremos posicionados en la corriente del credencialismo donde sólo esperamos que los egresados salgan en el mejor de los casos con su título y sin mayores expectativas.

El docente puede considerarse como el eslabón perdido en la ejecución de la política educativa. En la educación tradicional que aún persiste en la práctica docente, el alumno es el objeto de la política educativa, no el sujeto. La brecha para mejorar la calidad de la educación se encuentra entre lo que se enuncia en sus propósitos y lo que se hace cotidianamente en las aulas. La crisis de la educación se da en el contacto entre el docente y el alumno durante el proceso de enseñar y aprender. Si hay simulación no existe cultura de la legalidad.

Es urgente que las escuelas en todos sus niveles, desde preescolar hasta el universitario, se conviertan en espacios interesados en fomentar la cultura de la legalidad entre los alumnos. El objetivo es construir para una nueva sociedad que privilegie los valores universales, como un entorno fundamental para la convivencia digna de los seres humanos.

 “De todos los derechos civiles por lo que el mundo ha luchado y peleado durante 5.000 años, el derecho de aprender es, sin duda, el más fundamental.” Dubois (1979).

Bibliografía
(*) Darling Hammond, Linda, El derecho de aprender, crear buenas escuelas para todos. Editorial SEP/ Ariel 2002. Primera edición. Biblioteca para la educación del maestro.

Perrenoud Philippe. Diez nuevas competencias para enseñar. Biblioteca para la actualización del maestro. Primera edición, SEP Editorial GRAO DE IRIF, 2004).

Declaración mundial sobre educación para todos y marco de acción para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje. http://www.oei.es/quipu/marco_jomtien.pdf
Marco de JOMTIEN, 12 septiembre 09 ,1421m hs
Kymlicka, Will. La política vernácula. Nacionalismo, multiculturalismo y ciudadanía. Ed. Paidós. 2003.

Touraine, Alain ¿Podremos vivir juntos? La discusión pendiente: El destino del hombre en la aldea global. Fondo de Cultura Económica. 1997.

Dubois, W.E.B. The Freedom to learn, (1949]* 1979b, pp, 230-231.

Lonergan, Bernard. Método en teología. Ed. Verdad e imagen. s/a de ed.

Velázquez Alonso, Nicolás. Por una Puebla sin corrupción. Necesidad de una verdadera educación en valores. Gobierno del Estado de Puebla. 2009.


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